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La libertad de ser clara | Una joyita que contar #4

  • Foto del escritor: María Virginia Villamayor Dorotte
    María Virginia Villamayor Dorotte
  • 13 jul
  • 2 min de lectura

Hay una libertad de la que se habla poco. No tiene que ver con viajar, con renunciar a un trabajo ni con vivir sin horarios. Tiene que ver con algo mucho más profundo. La libertad de ser clara.


Durante muchos años intenté encontrar las palabras perfectas para que nadie se sintiera incómodo. Medía cada frase, buscaba agradar, evitaba conflictos y, muchas veces, terminaba diciendo menos de lo que realmente pensaba. Hasta que entendí algo. Ser claros no significa ser duros. Ser claros significa ser honestos. Y la honestidad, cuando nace del respeto, siempre construye.


Con el tiempo descubrí que muchas de nuestras relaciones no se complican por lo que decimos, sino por todo lo que dejamos sin decir. Esperamos que el otro adivine. Callamos para no molestar. Aceptamos situaciones que ya no nos representan. Y, poco a poco, empezamos a alejarnos de nosotros mismos.


Qué alivio se siente cuando dejamos de explicar de más. Cuando dejamos de justificar cada decisión. Cuando entendemos que decir “no” también es una forma de decirnos “sí”. La claridad no aleja a las personas correctas. La claridad acomoda lo que ya no estaba en su lugar. No necesitamos demostrar constantemente quiénes somos. Nuestra coherencia habla mucho más fuerte que cualquier discurso.

Hoy valoro las conversaciones simples. Las respuestas sinceras. Las personas que dicen lo que piensan con respeto. Y también valoro haber aprendido a hacerlo yo.


Porque la verdadera paz no llega cuando todos están de acuerdo con nosotros. Llega cuando dejamos de traicionarnos para recibir aprobación. Hay una enorme diferencia entre vivir intentando encajar y vivir siendo auténticos. Y, aunque al principio pueda dar miedo, la claridad siempre termina siendo un acto de amor propio. Tal vez no podamos controlar cómo reaccionan los demás. Pero sí podemos elegir hablar desde un lugar honesto, tranquilo y coherente con quienes somos.


Y esa, para mí, es una de las formas más profundas de libertad. Si esta reflexión resonó con vos, te invito a escuchar el cuarto episodio de Una joyita que contar.

Es una conversación sobre el poder de expresarnos con autenticidad, dejar de pedir permiso para ser quienes somos y descubrir que la claridad también puede ser una forma de paz.


🎙️ Escuchá el episodio completo en Spotify y descubrí por qué ser claro no aleja a las personas correctas, sino que te acerca cada vez más a vos mismo.


Cada episodio de Una joyita que contar es una pausa para pensar, sentir y volver a lo esencial.

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